MI MUNDO ES EL TEATRO

domingo, 29 de mayo de 2011

HISTORIA AMORAL ALGO SNOB


Seguramente nadie me esperaba .
Yo tampoco había tenido intención de ir, todos me miraron sorprendidos.
Pensé que era mi precioso smoking negro, forrado de raso rojo lo que llamaba su atención.
Claro que analizándolo  mejor., nadie creyó que asistiría a la boda de mi hermano con la que era mi amante.
La gente es sorprendente.
Irina es una mujer preciosa, muy intensa en el sexo y extraordinariamente práctica.
Decidió tener un hijo y evidentemente por razones obvias, no podía tenerlo conmigo, así que lo razonable fue tenerlo con Amador.
La boda fue preciosa. Eduardo -el amante de Amador- fue el padrino de la boda.
Yo no quise ser la madrina, estas cosas me ponen de los nervios, detesto llamar la atención.
Irina me contó que Amador tuvo “ciertos problemas” en la noche de bodas.
Ahora todos estamos satisfechos, Irina ha tenido un bebé precioso. Eduardo y Amador están entusiasmados., son los tíos más felices del mundo. Cuando regresen de Ibiza lo celebraremos por todo lo alto.
Yo vengo de la clínica. Irina está preciosa, el bebé es un coñazo, llora continuamente.




EL NIÑO FEROZ



Aprendo y corro. Corro en busca de mi clan..debo ser lobo o loba,tal vez las dos cosas, soy tan rara....Busco el lugar donde asentar mi camada,  aunque ya no la tengo.  Ahora cazo sola, pero no estoy sola.Mis montes están quemados, sin verdor en los  árboles y mis ríos bajan casi secos llenos de matojos y piedras redondas que ya no recuerdan quien las desgastó.


El pastor me teme sin saber que yo, temo su furia de hombre que mata por placer, ensañandose sin freno.
He bajado a la ciudad.  He visto a hombres disfrazados de mi misma.  Lobos que no sabían que lo eran y  corderos oliendo a lobo.
Me he sentido una loba venida a menos. He  ahullado a una luna invadida de deshechos, lanzados desde un planeta
que ya no es azul.
Sin espacio, carente de grito primitivo, ni ganas de lanzarme a las gargantas de ningún ser bajo en calorias. sin o con …
me siento en este banco de la desidia, a esperar...no se que.
Un niño, cara pringada en chocolate me olisquea...y me aparto, no vaya a alzar la pata y me marque a mi, junto a su territorio, lleno de chucherias y mamás contandose las visicitudes del fin de semana esquiando en La Molina.
El niño me toca con un dedo, esperando un rugio o un mordisco, propio de un mal cuento de Disney.
¿Eres el lobo?
Si, les respondo...Me mira con una sonrisa malévola al tiempo que irónica. Corre junto a su madre y mientras corre grita divertido...
“Mami, mami, mira un lobo....no da susto....da pena", ¿Me lo puedo quedar para matarlo en casa?....
 Y oyéndolo sin escucharlo, la madre asiente con la cabeza, mientras yo corro hacia el monte pelado, con el rabo entre las patas

EL GRITO


De repente todo se transforma, ayer tenía un pueblo, una familia una casa y unos amigos con los que hablar. Un ruido ensordecedor quebró la aldea, los cuerpos los árboles, todo desperdigado por la tierra que ya no era marrón, sino roja y por momentos, de un luto extraño de un llanto sin ruido, porque tras la explosión, llegó ese silencio que todavía le dura...todo es murmullo, sin otro sentido que el no querer sentir.
Con la camisa hecha jirones corrió hacia su choza, pero no estaba allí.
Nada estaba en su sitio, la tierra no se movió, no se enturbió el cielo, que seguía siendo azul ni la arena dejó de levantar el polvo del ayuno de agua.
Tres hijos, una mujer y dos vacas. Eso había tenido...tres hijos, una mujer y dos vacas.
Ahora en el barco, camino a ninguna parte, ve la tierra roja alejarse y siente un miedo ancestral.
No sabe a donde va. Esos hombres le han dicho algo que no entiende, le han dado una manta y le han empujado hacia el barco que ahora le conduce a un lugar que no conoce, del que nada sabe.
No ha podido pedirle a la tierra que cuide en la otra  orilla, de sus hijos, de su mujer y sus vacas.
La tierra no hará nada por él, porque el nada le ha pedido.
Se toca el cuello y como siempre se acaricia la cicatriz que le dio el honor de ser respetado por su gente. La garra de un león le dejó su marca, pero no impidió que le matase.
Entonces era joven, ahora tiene miedo de lo que no conoce.
Los hombres le empujan hacia las escaleras que se meten en el fondo del barco....dicen algo que no entiende, le miran, le hablan pero el no comprende nada...aquello que le dejó sin sonido...sin familia, sin honor.
Tiene miedo de hombres y mujeres, no sabe en que lengua le hablan, no sabe lo que ha pasado, ni a qué lugar se dirige. No tiene otro horizonte que el que se le queda atrás y sabe que la tierra no cuidará de sus hijos muertos,y se lo reclamarán cuando llegue al otro lado, a reunirse con ellos. La tierra que está alejándose...y piensa en el valor que tuvo al enfrentarse al rey, el zarpazo que no le dolió y el clamor que fue rugido al clavarle la lanza, ofreciendo la sangre a la tierra....
Entonces grita como cuando atacó a simba.
Salta al agua, no sabe nadar...pero sabe que ha de rugir para que le escuche la tierra cruzar a la otra orilla.

LA VENTANA



Hay ventanas que hablan, dan noticias....escriben crónicas...reportan estados de ánimo. Comentan si madrugan sus habitantes o no...cuantas veces riegan sus plantas, quien o quienes cierran sus ojos, al bajar la persiana...

Por la noche, mientras escribo...las luces delatan el interior.
La vida activa o la reposada desidia en un sofá, mirando la televisión.

Esta que tengo frente a mí, es parlanchina. Sus habitantes, dos mellizas, dos flores exactas,  una copia de otra, una pregunta con respuesta.

En el descanso de mis escritos...en el atasco del texto, miro y juego a saber ¿quien es quien?.. nunca sé si acierto.

De vez en cuando las he visto pasear, apoyada la una en el brazo de la otra, cuchicheando a la antigua usanza...muy al oído, sonriendo sin llegar a reír, sin perder las formas.

Creí que eran las fiestas, que estaban fuera. Su ventana había enmudecido...
Ayer lo supe al verla caminar cabizbaja...apoyada en silencio en aquel bastón...transformada en una pregunta, sola, sin respuesta.

MI PRIMER AMIGO


MI PRIMER AMIGO


Jugaba a escuchar el ruido del silencio....
Las hojas de los árboles tenían un sonido especial....el agua de aquella fuente,
en ocasiones silbaba de manera intermitente.

Merendaba aquella tarde en la plazuela, cercana a la casa en la que nos hospedábamos.
Nunca hablaba con nadie.
Nadie hablaba conmigo. La gente de teatro, no eramos bien vistos en aquellos pueblos...

Dejé de oír el silencio y escuché sus pasos. Le ví, aunque no levanté la mirada del suelo.
Vestía como mi padre en Tierra Baja...de campesino, con pantalón de pana y camisola negra.
El pelo blanco, como la nieve de la montaña de aquel calendario...
-Buenas tardes....dijo aquel hombre
Yo no contesté, porque mi madre no quería que hablase con desconocidos,
pero sonreí mirándolo, con la curiosidad de mis seis años.

Fueron citas no pactadas.
Hora y media de recreo donde, nos hacíamos compañía.
El pintaba caras en la tierra con aquél bastón tan largo....un círculo grande, dos pequeños...una raya,una sonrisa con una u muy abierta... el milagro sucedía...
allí alguien reía sin decir nada, ni hacerlo,
el agua aplaudía y yo agradecía la distracción .

-Mañana nos vamos....dije con prisa, temiendo el enfado de mi madre si me oía.
El hizo un gesto con la cabeza y siguió haciendo sus sonrisas en el suelo.
La tarde se nubló. El silencio se hizo más ruidoso. Silbaba la fuente...una canción triste.

Sentado en el banco, empezó a dibujar sus monigotes.
Un círculo...dos más pequeños...una raya, un gesto triste con una u abierta y al revés....
Oscurecía el cielo cuando, puso en mi mano aquella piedra, cerrándola con la suya,
grande y fuerte.
-Se llama fósil...no te olvides...es un fósil.
Le vi marchar y llovió en mi cara, o lloré...no sabría decirlo...
pero aquella noche, en lugar de la oración de
"Cuatro esquinitas tiene mi cama.." recé... "cuatro fósiles tiene mi cama ...fósiles...fósiles..