MI MUNDO ES EL TEATRO

sábado, 29 de septiembre de 2012

ETERNAMENTE



El hombre con una voz extremadamente varonil la dijo a través del teléfono “Te querré eternamente” y una extraña sensación le entró por todo el cuerpo. “Te querré eternamente” Sonaba tan bonito…tan inusual…tan sensual…rozando lo sexual…
Sintió una excitación haciendo carreras pantys arriba, pantys abajo.
Lo escribió por todas partes…con fecha incluida…. en lo eterno y empezó aquella c

osa en el estómago a hacerle la puñeta.
Te querré eternamente….pensó a las seis de la mañana y a las doce, tenía empacho de querer
Imaginó una semana eterna y el estómago echo en falta el Omeoprazol.
Esto del querer –se dijo- resulta un poco pesado
Era cierto que el galán tan sólo se la había declarado por teléfono y ella no respondido nada. No le conocía y por tanto, se abstuvo de contestar ni una sola palabra. Colgó sin decir palabra, pero aquello de “eternamente” empezó a parecerle un abuso.
Sin saber por qué, estaba segura de que él, volvería a llamarla. Se sentó al lado del teléfono a esperar.
Eternamente -se dijo entre dientes- ¿Pero que se habrá creído? Con lo aburrido que es estar con alguien una tarde, imagínate lo que será eso de eternamente.
No llamó. Esperó inútilmente. El sábado adelantó sus compras con la esperanza de no dejar de estar cuando el la llamase. Tampoco llamó. Y aquella eternidad tan efímera se le empezó a atragantar y el estómago siguió pidiendo Omeoprazol y esta vez no por exceso, antes al contrario, fruto de la rabia y la dejadez de su frívolo amor, cuya eternidad fue tan pasajera.
El lunes a mediodía, el teléfono brincó y el sonido estridente retumbó en toda la casa. Ya está ahí ahora me va a oír…Y le oyó…”Te querré eternamente…la colonia que no la abandonará nunca, se pondrá a la venta en todas las perfumerías mañana a las doce en punto.
Miró el teléfono con rabia y de un tirón rompió el cable. Condeno la línea a estar muda…algo así como “eternamente”.

lunes, 24 de septiembre de 2012

HABLANDO CON MI OTOÑO (Monólogo)



Gris
se ha puesto el traje de la nada el día.
Ni blanco ni negro, gris
como este pensamiento
abocado en la taza desportillada
en la que, sin percatarme
me he servido el café esta mañana.
¡Habrán tazas nuevas en casa!.
Llama a mi ventana mi otoño
-Porque yo tengo el mío, como tú el tuyo-
Me encuentra sola.
Le sorprendería encontrarme acompañada.
"Vaya" -me dice-
"Seguimos triunfando" -ironiza-
"¿El fracaso no te ha dado por volver a fumar?"
No, no he vuelto a fumar.
"¿Y la bebida...? Es muy de poetas, ahogar en la bebida el fracaso".
No he bebido nunca. Lo sabes. No me gusta
Sopla
mueve la corriente en el pasillo
pega un portazo a la ventana.
"¿Lloras?"
Algunas veces
"Maldices a la vida, supongo"
A mi vida, de tanto en tanto, pero me arrepiento enseguida.
"No tienes coraje"
Tengo amor.
"Me voy a divertir contigo estos meses. Me vas a pagar tu felicidad
del año pasado"
Y entonces, me crezco frente a este gris otoñal amargado
que no es ni blanco ni negro
que no puede darme lo que yo no tomo
ni puede quitarme lo que sin pedir me dieron.
Cambio mi café de taza por la más nueva.
Me ducho. Dejo que el agua me ame
resbalando por mi cuerpo
jugando por mi piel
a ganar medallas de jabón
cortando cintas de espuma olorosa.
Abro el ordenador, os escribo
Tomo el sombrero y ese libro
que abandoné sin terminarlo
y ya no recuerdo
de que me estaba hablando.
Salgo a la calle con la ironía que me ha dado la vida
en este día primero de un otoño -el mío-
Agresivo, estúpido y pendenciero.